El diseño gráfico como sistema de identidad en el reggaetón y el trap puertorriqueño: del underground a la era global
Introducción
El reggaetón constituye uno de los fenómenos culturales con mayor influencia en el Caribe y América Latina de las últimas décadas. Su impacto sobrepasa lo musical y se inserta en la moda, el lenguaje, las representaciones visuales y construcciones de identidades de la juventud latina. Nacido en Puerto Rico a partir de intercambios transnacionales entre el reggae en español de Panamá, el dancehall jamaiquino y el hip-hop estadounidense, este género se consolidó como un canal de expresión partiendo de márgenes sociales, raciales y económicos (Rivera, Marshall & Pacini Hernández, 2009).
Simultáneamente a su desarrollo sonoro, emergió un sistema visual complejo que ha sido escasamente estudiado desde el diseño gráfico y la cultura visual. Este proyecto sostiene que la gráfica del género urbano latino constituye un lenguaje visual propio que fue construido por el colectivo en Puerto Rico y hoy en día, proyectado a nivel global.
Desde las perspectivas interdisciplinarias de Hall (1997), Hebdige (1979) y Drucker (2014), se propone que el diseño gráfico del género no es meramente un elemento decorativo, sino que funciona como agente activo en la construcción de los imaginarios, las narrativas de pertenencia y las identidades colectivas.
Raíces visuales del reggaetón: el underground puertorriqueño, década de los 1990
Durante la década del 1990 nace el underground puertorriqueño, que se desarrolló al margen de la industria musical formal y se distribuía a través de cassettes tipo mixtape y redes informales (flyers, pasquines, etc.). Esta economía cultural alterna (Baker, 2011) generó su identidad visual propia que quedó marcada por la precariedad técnica, la autogestión y el sentido de urgencia comunicativa.
Las carátulas de mixtapes de DJ Player, DJ Negro y DJ Nelson, los afiches y flyers de fiestas de marquesina y/o clandestinas, hoy en día constituyen documentos primarios de un sistema gráfico emergente que se caracterizaban por:
· Utilizar tipografías de alto impacto, superpuestas y sin jerarquías
· Uso de colores saturados y contrastantes (rojos, verdes, amarillos, azules, negros, etc.)
· Uso de la iconografía urbana (rejas, armas, carros, fuego, graffiti)
· Composiciones sobrecargadas que optan por una intensidad visual
Según lo establecido por Hebdige (1979), la toma de estas decisiones puede entenderse como formas de resignificación de las subculturas, donde aquellos signos asociados con la marginalidad son transformados en emblemas de identidad. Desde la perspectiva de los estudios en la cultura visual, estos elementos gráficos promocionan la música y simultáneamente visibilizan la experiencia social que está vinculada al barrio, la afirmación de la juventud afrocaribeña y la vigilancia estatal.
Profesionalización y estética del old school de los 2000
A principios del siglo XIX, el reggaetón se comienza a comercializar tras el éxito de Barrio Fino (Daddy Yankee, 2004), pues la producción gráfica emprende un proceso de profesionalización y sofisticación. Con la integración e intervención de diseñadores gráficos, fotógrafos y directores creativos se comienza a definir una identidad visual dentro del género; implementando coherencia estética y técnicas digitales avanzadas para la época.
Las carátulas de esta etapa, asociadas a artistas como Daddy Yankee, Don Omar, Ivy Queen, Wisin & Yandel, Tego Calderón entre otros, proyectan:
Uso de efectos digitales exagerados (brillos, destellos/gradientes y texturas metálicas)
Implementación de tipografías volumétricas y tridimensionales
La representación heroica de los artistas (poses de frente y fondos urbanos estilizados)
Paletas cromáticas intensas que fueron heredadas del underground (estilizadas digitalmente)
A pesar de que estos proyectos son evidencia de una mejor calidad de producción técnica, aún mantienen continuidad simbólica con la época del underground. Esto significa que el barrio, la imagen del artista y las fotografías conservan su rol protagónico. La mera diferencia recae sobre la estética de la marginalidad, ya que se transforma en un producto cultural comerciable/mercadeable.
El reggaetón de la década del 2010
Durante los 2010 's, la estética visual del reggaetón en Puerto Rico atraviesa una transformación significativa que fue impulsada por la globalización del género y el acceso a programas y herramientas digitales más avanzadas. Las carátulas comienzan a presentar una producción fotográfica más estilizada como: iluminación profesional, retoques digitales de mayor calidad y composiciones más limpias. Sin embargo, el artista continúa siendo figura central, pero ya no siempre es desde la lógica callejera y cruda de los 2000 's porque se convierten en marcas consolidadas.
Esta década se distingue por la tendencia hacia el branding individual por proyecto, esto se ve aprecia proyectos como: Prestige (2012) de Daddy Yankee, El Movimiento (2010) de Jowell & Randy o el álbum La Fórmula del (2012), conjunto de varios artistas. Estos presentan una construcción visual más estratégica definiendo paletas de colores, tipografías legibles y coherentes y poniendo una intención clara para alcanzar posicionamiento global. Se integran efectos digitales más pulidos, fondos abstractos y paisajes intervenidos, que reflejan mayor dominio técnico.
Igualmente, durante esta época emergió el uso de elementos ilustrados y caricaturescos que se aprecian en proyectos que hacen de sus portadas un universo propio como en Oasis (2019), el álbum en conjunto de Bad Bunny y J Balvin, Grand Prix (2016) de Álvaro Diaz y X100PRE (2019) Bad Bunny. Esta inclinación hacia lo lúdico y lo conceptual que extiende el alcance comercial del género y disminuye muchos de los códigos explícitos de las etapas anteriores. En general, la década de los 2010 's marca el punto donde el diseño dentro del reggaeton se convierte en una herramienta narrativa y estratégica dentro de la industria.
Trap Puertorriqueño
El trap latino es un subgénero del reggaeton a pesar de que sus influencias vienen directo del trap estadounidense, sin embargo, su base rítmica y cultural se desarrolla a base del movimiento urbano en Puerto Rico. El mismo nace a mediados de la década de los 2010’s como un vertiente más cruda y explícita que fue impulsada por artistas emergentes de la época que se dieron a conocer en plataformas como SoundCloud. Desde sus inicios, el trap funcionó como una respuesta más oscura y confrontativa al reggaeton que ya se había globalizado.
En sus principios, tanto lo sonoro como lo visual retomaron códigos del underground: narrativas de la calle, armas, excesos, marginalidad, entre otros. Su estética gráfica se distingue por portadas con iluminación tenue, fondos sombríos, poses desafiantes y una atmósfera densa que ayuda a reforzar el tono agresivo de la música. Se popularizó durante la época el uso del imaginario digital, lo que se refiere a glitches, distorsiones, tipografías deformadas, luces neon, etc. Esto creó una identidad visual que dialoga directamente con la cultura del internet y era digital.
Con el pasar de los años, en Puerto Rico, el trap al igual que el reggaeton comercial, comenzó a evolucionar hacia propuestas más conceptuales, pero igualmente manteniendo ese aura oscuro que tanto le distingue. Su identidad gráfica consolidó un lenguaje propio minimalista y de las narrativas crudas que definen al subgénero.
Artistas contemporáneos como, Yan Block, evidencian una continuidad directa con la tradición gráfica de los 90’s y 00’s, utilizando fondos de colores planos, tipografías dominantes y composiciones centradas. Las palabras entonces adquieren una función icónica y no solo informativa. En la carátula de su sencillo titulado Mastercard, se emplea la apropiación de una marca global como un recurso visual que resignifica símbolos de consumo masivo desde la narrativa urbana. Esto dialoga con estrategias de las décadas que le preceden, donde las marcas y signos cotidianos se recontextualizan como marcadores de las identidades barriales.
Diseño gráfico, mercadeo y experiencias inmersivas en el género urbano contemporáneo (2020’)
En la actualidad, el diseño gráfico dentro de este género ha trascendido el formato bidimensional de las carátulas y se convierte en el eje de estrategias de mercadeo conceptual. Los lanzamientos musicales ya no están limitados a identidades visuales estáticas y se desarrollan como ecosistemas estéticos que integran portadas, videos, escenografías de conciertos, moda, redes sociales y narrativas simbólicas. Este cambio se dio como respuesta a la digitalización de la industria musical como a la economía de las plataformas visuales haciendo que la coherencia estética se convirtiera en recurso estratégico de posicionamiento en el mercado. Desde la perspectiva de la cultura visual, esto se entiende como una expansión del diseño hacia experiencias multisensoriales donde las imágenes son parte del entorno.
El fenómeno de Bad Bunny y la reconfiguración del imaginario visual urbano
Dentro de este contexto, Bad Bunny representa uno de los casos más significativos de la transformación y elevación del lenguaje visual del género urbano. Desde su expansión y reconocimiento global, sus proyectos han demostrado que el diseño gráfico puede articular memoria cultural, crítica social y estrategia de marca de forma simultánea. Específicamente, el fenómeno visual asociado a Debí Tirar Más Fotos (DTMF) ejemplifica esta convergencia. La portada de carácter minimalista y contemporáneo incorpora elementos que están profundamente ligados a la cultura puertorriqueña, como lo son las sillas plásticas blancas de exterior, algo que evoca memorias de reuniones familiares, vida comunitaria y espacios públicos barriales. La inclusión de elementos transforma un objeto común en símbolo de identidad colectiva que opera de manera similar a como el underground y el old school resignificar las rejas, los carros y el graffiti. Igualmente, la dimensión conceptual de este proyecto integra varios mensajes políticos y de resistencia cultural, lo que establece un puente claro con las décadas anteriores en el género. De la misma forma que el reggaeton de los ‘90 y ‘00 servía como una voz para sectores marginados, Bad Bunny articula discursos de colonialidad y memoria de pertenencia nacional en lo contemporáneo. La diferencia está en que los mensajes que Bad Bunny comunica hoy en día llegan a audiencias globales.
Dicho esto, la estética que ha construido Bad Bunny no ha abandonado la tradición visual del género, sino que ha sido reformulada a una escala internacional, comprobando que lo local/criollo tiene la capacidad de transformarse en lenguaje visual universal sin desligarse de sus raíces y carga simbólica.
Conceptualización total: un álbum es un universo visual
Bad Bunny no es un caso aislado. Otros artistas como Rauw Alejandro también ha desarrollado proyectos donde la identidad visual y gráfica del álbum se extiende a sus conciertos, vestuarios, animaciones digitales y lo audiovisual. En algunas de sus producciones como Saturno (2022), Cosa Nuestra (2024) y Cosa Nuestra Capítulo 0 (2025), se aprecia una dirección de arte coherente correspondiente con el proyecto como referencias a la ciencia ficción y referencias culturales latinas. Esto resulta ser más allá de un disco, es un mundo visual completo y reconocible, donde todos los elementos (tipografías, colores, etc.) forman parte de una misma narrativa estética.
De manera similar, Álvaro Díaz, en proyectos como Sayonara (2024), trabaja una identidad visual marcada por el uso del color negro, la moda y referencias al imaginario juvenil contemporáneo, lo que expande la experiencia del álbum a piezas audiovisuales, mercancía y sus presentaciones en vivo de un alto impacto escenográfico. El diseño gráfico es la columna vertebral conceptual que articula música, performance y mercadeo dentro de un sistema integrado.
Nostalgia y memoria gráfica en el reggaetón comercial contemporáneo
Brray es un artista que ha creado una relación con el pasado visual más concreta y explícita. Su serie de sencillos incorpora reimaginaciones de carátulas inspiradas en proyectos de artistas reconocidos de los 2000. Sus colaboraciones con RaiNao y Young Miko funcionan como ejercicios de memoria gráfica. Estas piezas retoman degradados, brillos digitales y tipografías volumétricas, partiendo desde las habilidades y herramientas técnicas del contemporáneo.
Aquí, la precariedad original visible en la calidad y las técnicas gráficas es sustituida por una nostalgia que queda estilizada. La vieja escuela ya no es solo pasado, sino que se convierte en un archivo visual que puede ser citado y reinterpretado dentro del mercado actual.
Conclusión
El reggaetón y el trap puertorriqueño no tan sólo constituyen movimientos musicales, sino que son sistemas culturales integrales donde el diseño gráfico ocupa un rol protagónico. Desde las carátulas fotocopiadas del underground hasta las producciones minimalistas y estilizadas de alcance global, la identidad visual urbana ha funcionado como un medio que articula las identidades, memorias y aspiraciones colectivas. Recopilar, documentar, analizar y sistematizar esta evolución no tan solo preserva una memoria cultural, sino que es algo que legitima el diseño gráfico del reggaeton como una disciplina y campo de estudio relevante dentro de la cultura visual contemporánea.
Referencias
Cook, K. (2013). Music industry market research: The effect of cover artwork on the music industry (BS thesis, California Polytechnic State University, San Luis Obispo). California Polytechnic State University Digital Commons.
Drucker, J. (2014). Graphic design history: A critical guide. Pearson.
Hall, S. (1997). Representation: Cultural representations and signifying practices. Sage Publications.
Hebdige, D. (1979). Subculture: The meaning of style. Routledge.
Ioannou, M. (2020). Looking at sound: Contextualising album cover multimodality (Undergraduate thesis, University of Edinburgh). ResearchGate.
Musicians Institute. (2022, February 27). The importance of graphic design in the music industry. Musicians Institute.
Rivera, R. Z., Marshall, W., & Pacini Hernández, D. (2009). Reggaeton. Duke University Press.